“San Antonio de Padua” se queja de las inconclusas


“San Antonio de Padua” es el nombre de una  ranchería del municipio Manaure, que limita con Riohacha, es conocida como “Pancho”, una comunidad bendecida por las aguas de río Ranchería, pero olvidada por los gobernantes que sólo han dejado obras inconclusas y las promesas incumplidas grabadas  en la memoria de sus habitantes.

“San Antonio de Padua”, está habitada por 30 familias aproximadamente, son cordiales y humildes; ellos aun no olvidan  las promesas incumplidas de Sara Aguilar Huertas, ex alcaldesa de Manaure que les dejo una plaza a medio construir, “no termino la plaza y para colmo se querían llevar los materiales que quedaron sin justificar para qué se lo llevaban, ella y todos los que han pasado por la alcaldía no nos ayudan en nada”, dijo Josefa Cotes, autoridad tradicional de “Pancho”.

En la ranchería se encuentra la escuela Centro Etnoeducativo “Mayapo Lanchon”, que cuenta con una matrícula estudiantil de 70 alumnos, es una institución con una infraestructura deteriorada, abandonada por el gobierno local de Manaure, “los niños no quieren venir a la escuela, nunca se le ha hecho un cariñito, Francisca Frayle Mengual, actual alcaldesa,  sólo vino en épocas de elecciones, no ha traído un pupitre para la escuela”, dijo Stephani Soto, maestra suplente de la institución.

“No tenemos ventiladores en los salones”, manifestó Soto mientras colocaba unas caligrafías en los cuadernos de los seis niños que asistieron a clases, “la escuela está en pésimas condiciones,  los alumnos reciben clases en el suelo porque no tenemos donde sentarlos, han pasado varios gobernantes que prometen y luego no se acuerdan de las necesidades de “Pancho”.

Otras de las promesas incumplidas que aquejan a los habitantes de “Pancho”, es la construcción del puente que beneficiaría el acceso a varias comunidades que diariamente tiene que cruzar el río para ir a Riohacha: “Florida”, “Flor de Olivo”, “Marquito”, “Pipamana” y “El Guajiro” están afectadas. “Nos engañaron con el puente sólo nos dejaron unas bases de concreto que no sirven para nada, ellos no quieren ver las necesidades que tiene la ranchería”, señaló  Carmen Siosi Urina, habitante de “Pancho”.

Los habitantes de “Pancho”, viven de la pesca que diariamente obtienen del río Ranchería, su riqueza más preciada es mantener viva las tradiciones culturales de su pueblo wayuu, “somos hijos de esta tierra que nos vio nacer y crecer, no nos rendiremos porque queremos que “San Antonio de Padua”, sea la ranchería ejemplo del Departamento de La Guajira”, destacó Siosi.
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